Superada la tradicional dicotomía entre la traducción que acercaba el texto al lector y la que lo hacía al autor (domesticación y extranjerización), los estudios actuales de teoría de la traducción beben de los estudios culturales y, por lo tanto, proponen presentar a la traducción como una forma de reescritura. De esta manera, se sitúa al traductor al mismo nivel que un autor.